
Las lágrimas de mi pena
En el desierto han caído,
No querían regar montes
Tampoco alimentar ríos
Sólo querían caer
De mis ojos hasta el vacío
Resbalar por mis mejillas
Y desaparecer sin hacer ruido.

Como no me he preocupado de nacer, no me preocupo de morir.


Es mejor escribir para uno mismo y no encontrar público, que escribir para el público y no encontrarse uno mismo.